22 de octubre de 2016

El líder es el viento

El líder no puede seguir siendo más una figura protagónica en términos de determinar la forma como se logran cumplir los objetivos. Determinar el camino es subestimar al equipo.

De ninguna manera el líder debe tener como prioridad conseguir seguidores, mucho menos que lo quieran, un verdadero líder es un formador de líderes y sabe que formando nuevos líderes se cocina un estofado de ideas perenne y para esto tendrá que tomar decisiones impopulares que lo obligarán, por lo menos, a confrontar y a ser en muchos casos radical.

La verdadera y casi única prioridad que debe tener el líder es convertir a los miembros de sus equipos dueños de sus destinos, con la capacidad de crear y de poder tomar decisiones adecuadas, no entes sin criterio que veneran a quién no les permite crecer y los hace sentir como seres inferiores.

Un líder sobre protector daña la posibilidad de crecer del equipo, los castra mentalmente, los hace débiles. Por lo general se pueden identificar porque siempre les hace ver a los equipos de trabajo que sus superiores no los quieren pero que él, sin embargo, lucha por sus derechos, cuando realmente sus jefes no los quieren por la pobreza de los resultados y por la incapacidad de transformar realidades difíciles en oportunidades de éxito.



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